
La semifinal entre el Chelsea y el Barcelona parecía definido hasta el minuto 92, con lo que se podía repetir la final del año pasado entre 2 conjuntos ingleses, pero una falla en el despeje de parte de Essien hizo que apareciera Lionel Messi para que asistiera a Iniesta que no lo dudo porque el tiempo estaba jugando en contra, le pego en el ángulo donde Peter Cech no iba a llegar nunca.
Tras el gol las caras en el estadio se cambiaron impresionantemente, por parte de los azulgranas el ejemplo más vistoso fue la del entrenador Pep Guardiola que salio corriendo como si fuera un jugador más a celebrar y no era para menos, ya estaban en la final de Roma. Por otro lado el gol de Iniesta fue pelotazo de acero en la cara, los hinchas llorando los jugadores no lo podían creer, pero muchas veces se dice "Así es el fútbol", y esta ves fue así por que el que merecía pasar a la final fue el Chelsea, pero los merecimientos se hacen con goles y con nada más.
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